Siempre es un placer skimar entre amigos y con buenas olas. Tras un par de semanas funcionando con regularidad y con buenas previsiones para el sider del Pico del loro, decidimos montar un pequeño trip a San Sebastián.

Es la segunda temporada de Martí allí, así que Xoxe, Shein y Lluis decidimos ir para allá desde Barcelona y hacer una visita que era obligatoria desde hacía ya un tiempo. Adelantamos y retrasamos el plan de salida un par de veces a última hora, para intentar cuadrarlo con las mejores condiciones posibles, algo nunca fácil porque, como todos sabemos, con las olas, la naturaleza manda

El primero de los tres días previstos fue un poco desastre en lo que a skim se refiere, ya que después de las seis horas y pico de coche (entretenidas, eso sí), nos encontramos con algo de desfase, viento cruzado y con el rebote casi sin rampa, por el movimiento de arena. El lado positivo es que nos sirvió para confirmar que en Ondarribia salía una ola frontal (aunque entre la lluvia, el no saber cómo llegar y el gps trastornado, llegamos con la marea demasiado baja y no nos dio para mojar las tablas). Volvimos a casa y nos echamos unas risas (muchas) con un concurso de cocina estratosférico y falseando fotos con photoshop a altas horas de la madrugada, para convertir olitas en bestialidades de tamaños épicos.

El segundo día empezó tan mal como el primero, ya que el sider, que debía estar funcionando al 120%, como en los días anteriores, volvía a estar mal, pasado de tamaño y tocado de viento. Pero con el as en la manga de Ondarribia, que allí el viento era totalmente offshore, pudimos disfrutar de una sesión muy divertida. Slides largos, rondas de campeonato como entrenamiento, competición de distancia de slide, unos truquitos, un poco de pique amistoso… Una de esas sesiones que te dibujan una sonrisa para el resto del día. Encima, Shein ganó la supuesta final del campeonato, lo que supuso muchas más risas todavía.

Bajando la marea volvimos al Pico del Loro, pero más de lo mismo… Así que cancelamos la idea del sider y volvimos a casa. Ducha calentita, espiar por la ventana a surferos y transeúntes del paseo y ver los vídeos para corregir errores y reírnos más todavía de nosotros mismos con los gestitos que se hacen cuando vas deslizando hacia una ola.

El tercer y último día de skim, pintó mejor desde el inicio. El sider, aunque grande, movido y muy difícil de conectar era algo más accesible y daba para skimmar. Además, por la tarde el mar debía bajar y quedarse fino. Martí demostró una vez más por qué es el mejor, sacando trucazos y conectando rebotes que parecían imposibles viéndolo desde la orilla.

Con la marea alta (que el sider no funciona), volvimos a Ondarribia para repetir lo del día anterior, pero con el mar más pequeño y el viento cross no nos motivó lo suficiente, así que decidimos ir a comer y guardar fuerzas para el sider por la tarde.

En la última tarde, por fin tuvimos lo que habíamos venido a buscar y aunque no funcionaba al 100%, dio para pillar siders, disfrutar a tope, que Lluis disfrutara del tipo de ola con el sider que siempre anhela y que la leyenda de Shein con las cámaras se alargara (tarjeta llena en el momento de subir a la tabla en el único sider bueno que pilló y que probablemente supuso el momento de más risas de los tres días). Compartimos el rebote con Unai (un placer) y Xoxe, a la que los otros tres queremos agradecerle especialmente que pillara la cámara; ya que sacrificó ratos de skimar para grabar y que pudiéramos montar el video que acompaña esta crónica.

El jueves madrugón para volver y llegar al trabajo, a sabiendas de que el sider se puso perfecto ese día y el siguiente. Un clásico!

En resumen: Todo Dogflut, buen sabor de boca, agua en las fosas nasales, arena en el pelo y muchas ganas de repetir.