Ahora mismo, ojeando, desde la ventana de un avión, las lucecitas de alguna ciudad que ilumina un fondo negro, en algún punto entre Cabo Verde y Barcelona; me doy cuenta de lo que supone el skim en mi vida y en la de otros muchos que respiran la misma pasión por un simple deporte. Volando de vuelta a casa le encuentro sentido a ese gran clásico de que ésto es una forma de vida, porque después de otro viaje/aventura que puede ser tildado de épico, sin un ápice de duda, esa afirmación se entiende un poco mejor.
Compartido con algunos grandes amigos… No es el primero, ni será el último.

Boavista es una de las islas del archipiélago de Cabo Verde, perdido en algún punto en medio del Océano Atlántico, al sur de las Canarias y al oeste de Senegal. Una isla de arenas blancas, aguas turquesas, plancton brillante y reservas de tortugas marinas. Esta pequeña isla paradisíaca es al skimboarding lo que es para un niño el recibir su primera tabla el día de Navidad. Es esa magia, esa ilusión primeriza y ese entusiasmo por probar y llegar más y más lejos.

Paisajes maravillosos con olas de calidad rodean una comunidad de gentes variopintas que, o han nacido allí o no han podido escapar de sus encantos. Todos viven la calma y el buen rollo, derrochando amabilidad para cada uno de los que están de paso y que disfruten tranquilamente de lo que para ellos es el simple día a día pero con algunos lujos de más. Por eso, lo primero es agradecer a todos y cada uno de los caboverdianos que se han cruzado en nuestro camino durante nuestro viaje.

Todo empezó cuando Agostinho contactó con Dogflut para informarnos del proyecto y pedir apoyo. La idea era clara, organizar un campeonato internacional con algunos de los mejores del mundo de diferentes países, como punta del iceberg de su proyecto, para crear una base de skimboarding allí. Lo único que nosotros sabíamos es que Mega y Dave Scott estuvieron en Sal, otra de las islas, hacía un tiempo y que organizaron un pequeño campeonato allí. Eso era todo… Pero este tipo de proyectos, en nuestra opinión, son parte de la salud del skim, así que decidimos hacer un esfuerzo grande para colaborar. Además, era una oportunidad de medir el potencial del skim español con algunos de los mejores riders estadounidenses, brasileños o mexicanos y eso… También mola.

Allí llegamos, Rafael Castillo, Martí Avilés y yo mismo, en pleno  boom mediático del Ébola, gracias, en parte, a la ayuda de Joao Sousa (obrigado!). Todo después de un viaje crítico en furgoneta desde nuestro taller, en Huelva, hasta Lisboa.

Al aterrizar, justo después de flipar por la ventanilla del avión, tal y como se ve en el vídeo que acompaña a estas letras… Sol, calor, buen rollo y África. Las carreteras justitas, los asientos de pasajeros en la parte de atrás de las pick ups y las playas desérticas con aguas calientes y transparentes como el cristal. Sólo se podía pedir una cosa más después de alojarnos en un apartamentito genial que compartimos con Mega y Morgan… Y es que tuviéramos olas… Pues bien, eso no parece un deseo demasiado difícil de cumplir allí. Los tres días siguientes, olas DE LUJO, tanto para skimmar como para surfear. Skimmar en reservas naturales de puesta de huevos de tortugas marinas y surfear en el agua dónde nadan los tiburones que se alimentan de dichas tortugas (se dejaron ver, tanto las tortugas, como los de los dientes que acojonan…).

Por unos motivos u otros, el resto de pros no pudieron viajar y el campeonato quedó un poco deslucido, aunque si estaban allí todos los caboverdianos para demostrar que saben pillar sus olas! Entretanto los días fueron pasando uno detrás de otro, todos casi igual de buenos, con atún fresco, guitarreo y partidas de póker para jugarnos la cena o quién fregaba los platos…
Con buenas olas y viento offshore hasta el día del campeonato. La única pequeña putada fue que los grandes periodos del día anterior, cambiaron a tope la orilla y el día del evento era prácticamente obligatorio subir en agüita fina bajando… La criptonita para los monkeydrops y los que estamos acostumbrados a otra cosa.

Martí, ahora conocido como el Chincheta (por su técnica y tamaño en el slide), acabó tercero a pesar de no competir como nos tiene acostumbrados a los que le conocemos y Rafa cuarto, después de tratar de tú a tú a Mo en la semi, pero no encontrar su ola en la final a oscuras, cuando el sol ya se había escondido detrás del horizonte. Al final, Morgan fue primero y Mega segundo, aunque la final que hizo Mega fue para quitarse el sombrero.

Un viaje lleno de momentos memorables, quizás como todos, quizás como ningún otro. Desde luego, fue un placer vivirlo con el resto, en especial con Mamá y el Peque.
El último día, una vuelta entera a la isla, skimmar dunas gigantescas, comer cocos y dátiles recién recogidos, pillar algún que otro trozo de coral como souvenir casero y de vuelta a la realidad!